29 ene 2016
Sensación
Llegó hasta mi
Desde los sueños llegó
Con su pelo atado
En una larga cola
Susurro en mi oído
Y recuerdo sonreír
Pero olvidé lo que dijo
Llego con su piel
Del color de los árboles en primavera
Tomó mi mano
Me fui con ella
Y recuerdo sonreír
Pero olvidé hacia donde fuimos
Un amigo me saluda
En la penumbra de una esquina
Oscura esquina
Le devuelvo el saludo
Pues debo irme
Una mujer de ojos negros
Aún sostiene mi mano
Y yo la sigo
Caminamos
Se suelta de mi mano
Sobresalto
Despertar
En Diciembre
A las tres de la tarde
Sólo
Ourñ
porque después de todo
lo que soy
solo a veces es mi carne
y casi siempre no lo es
me bastaría con dejarme
algo de la voz
las manos que tocan
los labios y la lengua
y alguno de los dos ojos
no más
Tabaco
Volver a salir afuera
De casa
Para volver enseguida
O quizás no
Por las dudas
Cada tanto
Vuelvo a salir afuera
Por última vez en la noche
Y quizás un día
Finalmente no vuelva
Colectivo Amarillo
6 ene 2016
Ahora que hay sol
sobre la loza
estallando mil veces
mil gotas
frescas
sobre mis hombros
Y por encima
de las gotas que estallan
de los hombros
que son estallados
de la loza
sobre la que la lluvia cae
El manto de plomo
del cielo
que no deja de llover
porque no quiere
20 nov 2015
19 nov 2015
Volátil
Entiendo a la gente que le molesta el humo, de verdad que si, lo que no puedo evitar es la sonrisa maliciosa que se me cuela por los labios.
Entre el humo y el cigarro pasa inadvertida, además es complicado ver con claridad cuando se frunce el ceño, así que la mayoría de las veces nadie lo nota.
Entiendo, si, pero me resulta divertido que existan seres que se nieguen a la experiencia por el simple hecho de que las mismas implican soportar levemente algún tipo de malestar.
Como si concibieran que sólo es posible una experiencia plena de satisfacción, acabada y sin partes sucias, pero eso no sucede. Cualquier experiencia que pone a jugar el goce requiere de la suciedad, el hedor, lo vulgar casi como requisito.
Como cuando de pronto se impone al olfato el dulzón y casi ponzoñoso aroma del tabaco en la piel, imposible desconocer que hay algo ahí en ese olor tan singular que convoca. Una insolente llamada, porque después de todo lo que la piel y el tabaco traen cuando llegan, es la muerte, la enfermedad, el deterioro. Un recordatorio que es sensual.
Besar la boca que beso el humo probablemente no recuerde a los campos en primavera, ni a la blancura.
Besar la misma boca que besa el humo es besar la boca de quien sabe que esta muriendo, que nos recuerda que estamos muriendo. Por eso el beso es dulce, no como una golosina, dulce como la certeza, aún la más terrible.
Besos densos, espesos, calientes y húmedos como los cuerpos que se revuelcan juntos.
Besos que se desvanecen como el humo cuando se lo espanta, que se arremolinan en torno al que besa esa boca.
Entiendo a la gente que le molesta el humo, de verdad que si, sólo que no los soporto
16 nov 2015
Desmenuzar
Aprieta los dientes, de manera mecánica
Un gesto que le pasa desapercibido
Lo repite seguido , eso de apretar los dientes
Casi siempre cae en la cuenta de ello, cuando siente los músculos de la mandíbula cansados
Entonces relaja la boca
Un rato
Como si no pudiera evitarlo, eso de tensar los músculos
Le pasa cuando habla poco
En los días que mastica demasiado las ideas
Con la boca las mastica, de eso esta seguro
Por eso se le cansan los músculos, de tanto masticar
Ideas que casi siempre se termina tragando
Como con casi todo lo que se mastica
1 nov 2015
El brillo opaco
La noche en la ciudad, pocas luces en el cielo
Algunas estrellas y casi ninguna nube
Edificios enormes, una decena de pisos sobre el suelo
Carteles con promesas que rodean las torres
De departamentos las torres
Por delante de los carteles, vulgarmente por delante
Un hombre roñoso, con toda la mugre de la ciudad, en la piel
Contra las promesas se sostiene
Delante del hombre un perro, sarnoso el perro
Mira al hombre fijo y mueve la cola
Mientras el hombre lo mira
Se acerca unos pasos
El perro sucio
Mientras el hombre lo mira
Sin moverse nada
El perro
Guarda la cola, se acerca otro paso
En ese instante
El hombre sucio, deshace lo inmóvil
Saludando al perro sarnoso con sus manos sucias
Mientras yo me alejo