Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

15 sept. 2010

Al Sur Del Mundo, Al Fondo Del Mar

El sol calentaba la arena mientras sobre ella la emoción y la alegría no dejaban de estar presentes.
Delante nuestro el mar inmenso se extendía hasta mas allá del horizonte, pero el paisaje aunque invariable no era para nada monótono, el mar tiene algo de vida y eso lo hace increíblemente atractivo a la vista.
Sentado en la arena contemplando el océano que había traído hacía apenas unos 600 años a los primeros Extranjeros a estas tierras vírgenes que hoy llamamos América, no pude evitar que una sonrisa se pinte en mi cara, la belleza de todo ese lugar no tenía comparación con nada y aun hoy, dos años después, no encuentro metáfora para explicar la belleza de todo aquello.

Nos llamaron a los diez que teníamos el segundo turno, hacia la estructura no dirigimos, momentos después eramos la envidia de cualquier súper héroe, enfundados en neoprene desde los pies hasta la punta de los dedos de las manos, a pesar de lo incomodo que puede sonar era completamente libre el movimiento. 
La embarcación aun no volvía de su primera travesía por el Atlántico y debíamos esperarla para comenzar nuestro viaje. El mar estaba allí, insolente, riendose de nuestro aspecto de matambres. Jamás rechace una invitación del agua, no podía permitirme que el mar se quedara sin respuesta, corrimos hacia el. Previo paso por algunas asquerosas algas que amenazaban con hacernos caer llegamos hasta las aguas.
El agua era en extremo fría, fácilmente se explicaba por las latitudes en las cuales nos encontrábamos, al sur del continente el frío es mas dueño de todo. A pesar de que el contacto con el agua producía escalofríos no íbamos a dejar que aquello nos evitara divertirnos, ademas, pasados unos minutos el traje cumplía su función y la temperatura era agradable aun sumergido completamente en el helado mar del sur.

La embarcación se hacía cada vez mas grande en el horizonte y la adrenalina nos invadió el torrente sanguíneo, subimos sin ningun tipo de miramientos a bordo y comenzó el viaje hacia el corazón del Océano.
Media hora después ante nosotros y hacia los cuatro puntos cardinales solo había agua, agua y mas agua. Una isla construida en base a barriles vacíos era el único anclaje de la embarcación. En aquella isla terminaron las indicaciones sobre lo que acontecería en momentos. Luego era el momento de decidir quien se introduciría primero en el seno de las aguas. El primero de todos fui yo, no podía contener mas las ganas.
Me acomodé el equipo, todo estaba en su lugar, repasamos las señales una vez mas. 

Solo restaba hacer lo que esperaba hacer, hacía abajo único destino. 
El silenció se apoderó de mi, solo esmeralda ante mi. bajamos uno, dos, tres, quince metros,  cuanto mas abajo mas silenció, mas esmeralda. Llegamos hasta el lugar donde el recorrido por el fondo del mar comenzaba, a partir de ahí era recorrer lo desconocido. Increíble paisaje desplegado ante mis ojos, la vida se palpaba. Hubiera sonreído, pero eso implicaba que el agua llene mi boca y el agua salada no es muy gustosa...

Quince minutos después, los cuales parecieron dos, ascendía desde las profundidades nuevamente hacia el sol, el viento y lo interminable del mar y el cielo.

Inexplicable sensación, incomparable paz...

6 comentarios:

Café (con tostadas) dijo...

el mar es algo magnífico...

el mar frío es un deleite inexplicable!

Jared dijo...

por primera vez creo que me causaría angustia el mar, no lo había pensado jamás..
un abrazo mi muchacho :D

Mia dijo...

Mmmm el mar, tan magnifico y magico.

Precioso.

Bsos!

Carugo dijo...

Tengo un sentimiento encontrado con el mar. Me gusta mucho pero a la vez me parece hostil.
Es como esas novias que alguna vez hemos tenido: violentas pero seductoras, esquivas pero embriagadoras...
Es difícil escapar a su embrujo.
Saludos!

Nico dijo...

Buceaste, qué groso ¿dónde fue?
Me lo vengo posponiendo hace rato, al igual que tirarme en paracaídas.

Abrazo grande.

ian dijo...

Sumergirse así no más, en medio del Atlántico, sin temor a los tiburones... creo que a mí muchas películas me traumaron.