Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

29 ene. 2016

H

Estalla, se siente que estalla
Se fijan como por siempre en el cuerpo
Lo cocinan si los dejan
Encandila,
imposible de mirar su imponente fulgor
A veces
te roba el aire
En las tardes de su signo
su yugo se siente
No perdona en su presencia a ninguna criatura
Por momentos,
por momentos en la danza,
se aparece mucho tiempo
Pero siempre se va, 
nos permite jugar en la lejanía, 
en la frescura de su distancia
Sin embrago
mañana va a volver,
después de mañana también
Porque cuando se vaya y no vuelva,
quienes estallen 
seremos nosotros 

Autógrafos

Firmaré todo el mundo, cada pared,
espacio en blanco y en negro, 
cada trozo de uniforme virginidad lo pervertiré con las letras de mi nombre,
lo manchare por las letras de mi nombre.
Volveré todos los lugares templo de invocación,
profanos altares que me convoquen.
Escribiré en todos los lugares,
teniendo cuidado de hacerlo siempre distinto, 
procurando perder en cada movimiento la singularidad de mi trazo.
Por mi mano aparecerá,
se multiplicará tantas veces mi nombre que en algún momento 
ya no será mio, será de todos los que se llamen como yo,
y más tarde de todos los que no se llamen así.
Perderé la identidad por mi nombre, el de todos,
el de ninguno, el de nadie.
Y mientras se repita será la insistencia de lo que no tiene cara,
ni voz, ni cuerpo,
pero yo sí lo tengo.
Y como lo tengo firmaré todo el mundo,
repetiré mi firma hasta perderme, 
para ganar la locura
de dejar de ser siendo

Abrir los ojos

Abrir los ojos
denso despertar,
con el peso de los siglos en el cuerpo
Aunque sólo se trate
de algunas horas,
los siglos pesan igual
El canto de las sirenas que llama al desprevenido
es el del sueño de plomo,
que invita a la sencillez de solamente
cerrar los ojos

Paja

La fricción 
detenerse luego
y que los fluidos sigan su curso
viscoso
vacío y sucio
mientras la noche 
promedia su apogeo
procurando recuperar el pulso
volver al lecho
acostado ahora bajo el cielo artificial
cielo de maderas dispuestas en horizontal
tan cerca que golpea
si uno se levanta sobresaltado
y así
vacío pero no seco
no todavía
Dormir 

Pasto

Sobre el verde
los pies sobre el césped 
verde.
Las cigarras 
que cantan cerca
mientras el cielo se vuelve oscuro.
La boca húmeda 
sed de frescura
de amarga frescura.
Mientras tanto 
el tiempo corre
pero él no.
Hoy no.

Sensación

Una mujer de ojos negros
Llegó hasta mi
Desde los sueños llegó
Con su pelo atado
En una larga cola
Susurro en mi oído
Y recuerdo sonreír
Pero olvidé lo que dijo
Llego con su piel
Del color de los árboles en primavera
Tomó mi mano
Me fui con ella
Y recuerdo sonreír
Pero olvidé hacia donde fuimos
Un amigo me saluda
En la penumbra de una esquina
Oscura esquina
Le devuelvo el saludo
Pues debo irme
Una mujer de ojos negros
Aún sostiene mi mano
Y yo la sigo
Caminamos
Se suelta de mi mano
Sobresalto
Despertar
En Diciembre
A las tres de la tarde
Sólo

Ourñ

que hacer con este cuerpo que no me deja escapar
porque después de todo
lo que soy
solo a veces es mi carne
y casi siempre no lo es
me bastaría con dejarme
algo de la voz
las manos que tocan
los labios y la lengua
y alguno de los dos ojos
no más

Tabaco

Por última vez en la noche
Volver a salir afuera
De casa
Para volver enseguida
O quizás no
Por las dudas
Cada tanto
Vuelvo a salir afuera
Por última vez en la noche
Y quizás un día 
Finalmente no vuelva

Colectivo Amarillo

Arremete, silba, muerde
viento que sopla desde antes de mí
río del tiempo, que corre sin prisa.
Hojas que se consagran al ojo que ve ciego,
que mira sin esencia.
Pasos sobre pisos que pasan sin pausa.
Enfermedad de cordura,
resaca de razón harta de sí misma.
Pausa,
pausa de palabras para el verano
que agota el sudor de las frentes.
Pimienta molida en la nariz.
Sal en la sangre que brota en la herida.
Beso en la frente.
Ultima letra.

6 ene. 2016

Ahora que hay sol

La lluvia que cae
sobre la loza
estallando mil veces
mil gotas
frescas
sobre mis hombros
Y por encima
de las gotas que estallan
de los hombros
que son estallados
de la loza
sobre la que la lluvia cae
El manto de plomo
del cielo
que no deja de llover
porque no quiere