Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

18 sept. 2012

Prescindir


Pasan muchos demases, sin demasiada importancia, si prestar casi nada de atención a ningún otro. Se van, están, llegan pero eso realmente no importa mucho todo eso porque sería lo mismo si no estuviesen, o quizás no. Porque de alguna manera el que estén ahí significa muchas cosas, aunque importen menos que lo más pequeño en este planeta esos demases están a su alrededor y llegan, y se van, y no lo dejan completamente sólo casi nunca. Están porque el no es nada más que otro demás para los otros otros, y llega, se va y esta al rededor de ellos. 
Chiste metafísico, casualidad, designio divino, lo que sea que fuere. Eso no importa casi nada porque así seguirá siendo, y no es que eso represente demasiado de malo, no claro que no, es casi condición de existencia de la especie.
Curiosamente y a pesar de esto existen momentos en todas las existencias en los cuales es posible sentir que los demases son como uno, y que importan, y que lo que hagas puede modificar en algo sus vidas, así como lo que hicieron esos demases en algo cambio lo que es tu existir.
Nunca se puede estar sólo, ese es el mayor problema de existir, pero tampoco es posible estar acompañado, al menos no del todo, nunca. 
Eso pasa, jurarias que es así, casi que lo harías.


11 sept. 2012

Empiria


La mano que toca unos labios, los labios que son tocados, sonrisa, instante, roce y después...
Se suspende la respiración de alguien en algún lugar y, por algunos segundos el mundo deja de girar, literalmente...
La piel se estremece casi sin que se note, es un movimiento sutil, que dice algo que no se deja escuchar del todo...
Un par de ojos cerrados como por casualidad, que no necesitan abrirse para mostrar lo que así ven mejor, paradojicamente...
Dos entre tantos, dos porque si...




2 sept. 2012

Acto en potencia



Amaneció el cielo manchado, manchado de tinta, de tiempo, de furia, de tiza.  Amaneció el cielo manchado y los ojos pudieron verlo, amaneció y la luz se perdió en algunos ojos, y las nubes buscaron espacio en el cielo. El sol se escondió en el horizonte, cansado del mismo camino, se quedó detrás de la muralla del sueño entre estrellas y lunas. Amanecieron algunos, con manchas y penas pensando en mañanas y desnudando ideas.  Nacieron los niños al día sin sol, al mundo sin colores, al hablar sin palabras. Lloraron sin lágrimas, gritaron sin pulmones, no pudieron ver porque apretaban sus ojos y sus puños. Las viejas eternas durmieron sin sueños, pensaron en mundos que ayer existían, sentadas en tronos de penas y tiempo rieron furiosas de todo lo nuevo. Los hombres de ideas, los que portan saberes, los incondicionales de la academia quedaron obsoletos. Vagaron un tiempo buscando la luz, el conocimiento perdido que nunca tuvieron. Los locos gritaron y si tuvieron voz, hallaron lugares en donde existir, adentro del mundo y al costado quedaron, las cadenas y pastillas que los llevaban atados. Amaneció otra vez, no es poco ni tanto.