Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

2 sept. 2012

Acto en potencia



Amaneció el cielo manchado, manchado de tinta, de tiempo, de furia, de tiza.  Amaneció el cielo manchado y los ojos pudieron verlo, amaneció y la luz se perdió en algunos ojos, y las nubes buscaron espacio en el cielo. El sol se escondió en el horizonte, cansado del mismo camino, se quedó detrás de la muralla del sueño entre estrellas y lunas. Amanecieron algunos, con manchas y penas pensando en mañanas y desnudando ideas.  Nacieron los niños al día sin sol, al mundo sin colores, al hablar sin palabras. Lloraron sin lágrimas, gritaron sin pulmones, no pudieron ver porque apretaban sus ojos y sus puños. Las viejas eternas durmieron sin sueños, pensaron en mundos que ayer existían, sentadas en tronos de penas y tiempo rieron furiosas de todo lo nuevo. Los hombres de ideas, los que portan saberes, los incondicionales de la academia quedaron obsoletos. Vagaron un tiempo buscando la luz, el conocimiento perdido que nunca tuvieron. Los locos gritaron y si tuvieron voz, hallaron lugares en donde existir, adentro del mundo y al costado quedaron, las cadenas y pastillas que los llevaban atados. Amaneció otra vez, no es poco ni tanto.





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