Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

18 nov. 2013

Clack

Chasquean las uñas varias veces en su espalda, donde tiene las manos escondidas con ese gesto involuntario que de a ratos pierden y otra vez encuentra de nuevo. 
Chasquean mientras espera que el día se termine de pie fuera de casa, en frente de la entrada que no quiere cruzar que se niega a reconocer como su único final. Es que desde hace varios días la idea fija de que su fracaso es inevitable lo atormenta, le zumba al rededor como un insecto viscoso y enorme que no le permite aclarar nada en su cabeza. 
Piensa en el fracaso y en lo que implicaría reconocerlo, él nunca fue un partidario de reconocer esas cosas, sobre todo porque el fracaso como concepto abstracto a su entender no representa en nada a las situaciones adversas, él lo considera casi como una excusa mediocre. Sin embargo no puede evitar llenar de contenido esa palabra y colgarla sobre si, en parte porque esta descontento con algunas cosas, en parte porque no lo esta del todo con todas las demás. Entonces elige esa ridícula excusa y la vuelve su perseguidor en estos momento, en un intento de despertar y cambiar algo.
Las manos ya no están en su espalda y él ya no esta quieto, avanza hacia la entrada con el fracaso que se inventó procurando no hacer ruido al girar las llaves y con la esperanza de levantarse mañana y no tener que pensar demasiado en todo eso

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