Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

24 nov. 2011

(titulo pendiente)

De la herida brotaba la sangre, tibia y espesa como una porción de vida que no quería escapar pero que sin embargo lo hacía. La  figura que estaba sentada contra la pared intentando contener con su mano derecha algo que no podía evitar que suceda, sabía que no podía cerrar la herida con sus dedos pero el impulso humano de intentar solucionar las cosas difíciles con medidas ridículas lo superaba, sobre todo en ese momento. El torbellino que lo había llevado hasta ese lugar se aclaraba ahora en su cabeza pero la nitidez no encontraba lugar en sus pensamientos, recordaba gritos, pasos, estallar de vidrios, la resaca de una furia aun le duraba y el momento en donde alguien desde quien sabe donde saludó a su brazo con el beso de un filo. Al instante un dolor efímero e intenso lo sobresaltó,  la certeza de que debía salir de allí era la única verdad que tenía y se aferró a ella para salir de aquel lugar. En su camino se cruzaron algunos y esos algunos quedaron detrás de sus pasos, corriendo hacia las sombras se hundió en una noche que no era de él pero que tampoco era de nadie. 
Dobló en un esquina mientras las luces de la ultima calle que devoraron sus pies se escapaban para no volver y encontró un rincón en aquel pueblo olvidado  en donde dejarse caer. Miró su hombro izquierdo bañado en escarlata, arrancó la manga de su camisa, descubrió la herida y en ese instante el dolor que trajo la brisa de la noche le arrancó una lagrima mientras apretaba la herida. Miró hacia el cielo, sin estrellas, sin nubes y sintió lo tibio de la sangre escurriendo por los dedos, respirando entrecortado y buscando ordenar su vida. Ya no le quedaban certezas, había dejado de correr y el fuego que invadía su cabeza se apagaba dejando el pensamiento frío, no sabía donde estaba ni tampoco a donde ir y esa herida era algo por lo que tenía que preocuparse. Sin embargo no quería moverse de allí, se acomodo en la oscuridad de aquel rincón y tarareando dejó que la noche lo devorase...




 

1 comentario:

Emiliana dijo...

Así como a veces necesitamos salir de inmediato de algunos estados, otras veces también esta bueno mantenernos ahí para tocar fondo y volver a salir.