Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

18 feb. 2015

Victoria

La sublime gracia de una hoja que cae.
El inigualable sonido, aunque nadie alcance a oír, de la primer gota del diluvio.
Sentir el suelo helado en la planta del pie, que sube hasta el pecho.
El viento soplando inclemente en alguna callejuela de la ciudad.
Una mano se posa en el pecho dormido de un otro, acompaña el vaivén en silencio.
Guiño, sonrisa y pausa.
Esperar la mirada,
Quizás en algún momento.
Es probable que se olviden muchas cosas,
Casi todas tal vez.
Mientras queden esas sensaciones, habremos vencido al hastío.





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