Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

17 jun. 2014

Quinientos

Tomar con la mano un puñado de tierra,
mientras los fragmentos danzan entre los dedos,
y el sol calienta la espalda.

Dejar que la hierba se doble bajo los pies,
y que el frío y el verde desaparezcan tras unos segundos,
para quedarse ahí quieto.

Mirar hacia arriba y seguir así hasta quedarse ciego,
pero seguir viendo a pesar de eso,
porque el destello dura algunos segundos.

Sentir el frío recorrer la nuca,
estremecerse apenas,
y sonreír.

Dejar que pase el tiempo,
porque de todas formas va a pasar,
pero no pretender que vaya a algún lado.

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