Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

2 oct. 2011

Llegaron, simplemente llegaron las palabras....

Me cagué en los convencionalismos y no sirvió, seguí al pie de la letra lo que se estila hacer y tampoco me dio resultados, me volví un rebelde y solamente fui ridículo, seguí a la masa y me volví estúpido. La intelectualidad me llamó y me transformó en un pedante, la derecha me hizo orgulloso, la izquierda reaccionario, los cuento que fui leyendo me volvieron un soñador. Las películas que desfilaron enfrente mío me hicieron creer en mundo mágicos y en poderes, Los números que estudié me formaron en la firme convicción de que las matemáticas son practicas pero absurdas, las horas de literatura me hicieron odiar a Cortazar. La religión me dio un marco para convencerme de que algo mas alla de mis especulaciones era posible y para entender de que lo que yo pensaba y lo que creía iban por carriles bastante lejanos. Mis hermanos me hicieron comprender que no soy único pero si diferente, y mis viejos me enseñaron que existen personas que te van a amar a pesar de lo que seas. Mi familia marcó en mi vida la idea de que nunca estoy solo en el mundo. Tengo amigos, aprendí con ellos tanto, aunque lo que siempre me queda de ellos a pesar de que sean tan distintos pese a no ser muchos es que son incondicionales y me soportan siempre en la medida de sus posibilidades, ellos me enseñaron que el cariño tiene limites y que uno debe procurar no pasarlos ni forzarlo. La música me dio un lugar distinto a donde escapar cuando la realidad me parece absurda. Encontré a las palabras y las volví mis armas y mi armadura, no pude perder al niño que hay en mi y mi adolescencia jamas pasó. Los fracasos que enfrenté me hicieron sentirme un perdedor, mi apariencia me convenció de ello. La edad me trajo serenidad frente a la vida, y mi estupidez me volvió un relajado. Me convencí a mi mismo de mi inteligencia y atractivo y ahora hago reír cada vez que repito esa formula de mi convicción. La facultad me abrió las puertas de la subjetividad y volví relativo todo lo que pensaba. Pruebo todos los días con ser solamente yo, y casi todos los días fracaso porque siempre alguien o algo de todo eso que fui probando asoma, algo me calma, algo me deja conforme conmigo. Es la idea recurrente de que aunque lo intenten, nadie va a poder hacer tan mal todos mis fracasos ni tan bien todos mis aciertos. Y a pesar de ser alguien mas entre millones de alguienes, Sé que nadie podría ser como yo...




2 comentarios:

Ro. dijo...

"Encontré a las palabras y las volví mis armas y mi armadura"


SUBLIME.

Nati dijo...

Iba a destacar la misma frase que Ro!
Muy bueno, Marcos!