Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

31 may. 2011

Sobre mi, quizás un poco...

En la distancia se oyó caer una gota de agua sobre una copa llena, el silencio del lugar le permitió escuchar con una nitidez sorprendente ese imperceptible sonido.
Sentado mirando el cielo a través de la ventana mientras la tarde le hacía espació a la noche y el sol lentamente iba diluyendo su brillo en el cielo.
Cerrando los ojos y pronunciando su nombre en silencio, como si fuese una plegaria. La penumbra lentamente inundaba la habitación mientras él se limitaba a pensar un rato en ella.
No los unía nada en especial, en realidad no los unía nada. Pero él la pensaba, en parte para recordarse que todavía podía sentir, en parte porque la gustaba pensarla.
Por momentos se encontraba dudando de su capacidad de continuar sintiendo amor por alguien, hacia un tiempo largo que no le pasaba. Por otros momento se sentía auto-suficiente al no tener que depender de nadie, pero ni el se creía eso de depender. Lo que él entendía por amor no implicaba dependencia, se basaba en la libertad, simple libertad.
Las penumbras ya eran todo, las luces de la calle asomaban tímidas con algunos destellos, sin querer interrumpir sus meditaciones, la noche ya era la señora del cielo y el sol ya era un recuerdo de un pasado inmediato y un futuro casi seguro.
Él sentado en la silla, rodeado de sombras sonrió, ella era un motivo para no desechar completamente al corazón, aunque fuera un motivo con seguridad de nada, como muchos motivos, a él le alcanzaba para recordar que seguía sintiendo.


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