Lo que hace atractiva a una historia no es lo que se cuenta, sino como se cuenta...

26 oct. 2009

Cosas que escribí y que me ayudaron a contarme a mi un poco como me sentía, las comparto con quienes quieran, simplemente porque quiero...




Esa mañana despertó sin sonrisa, como hacia un tiempo despertaba. Intentó por un momento aferrar aquel recuerdo, pero se escapó. Miró hacia el cielo y es sol burlón se asomaba ya en el horizonte. Trató sonreír, lo había olvidado. Buscó una alegría, las había perdido. Luego recordó, no sin dolor, aquella tarde donde ella se había alejado, llevando entre sus manos sonrisas y alegrías. Una solitaria lágrima recorrió su mejilla sin prisa para caer sobre un cigarrillo. Allí frente a la ventana se quedo, recordando aquel beso, en donde el mundo desapareció y solo estaban ellos, solos, juntos. Y la amó, como se ama a lo perdido, con rabia y dolor, con llanto y tristeza,  con ilusión y esperanza. La amó hasta las lágrimas y allí solo, sentado en su ventana recibió al sol.




Cinco días han pasado, cinco noches en vela, solo esperando por ella. Y nunca llegó, no volvió a él. Sus ojos, los que el amaba, seguían presentes en esas noches de duermevela. No podía olvidarla, no quería. Su corazón se negaba a aceptar la partida de aquel ser que lo había llenado de luz y de felicidad. No quería olvidar ni su voz, ni sus ojos, ni su risa, ni nada. Prefería dejar de vivir antes que olvidarla, apagar para siempre la llama de su vida, para dejar intacto el fuego de su recuerdo. Lleno de penas y tribulaciones, pero vacío de amor pasaba sus días en el cuarto en el cual la había amado por primera vez, donde por primera vez había sentido el calor de sus labios. Pero ya esos días parecían tan lejanos, la alegría la sentía tan ajena a si mismo, tan poco propia del él. Sus sentidos habían dejado de percibir su entorno, no sabia si por capricho o porque pero lo agradecía, agradecía el hecho de no tener la noción de los días que pasaba en penumbra, de no sentir ni un asomo de hambre, de deshumanizarse.


El tiempo ya no tenia medidas para él, y en uno de esos días decidió la muerte antes que el olvido, notaba que cada vez que evocaba su recuerdo aquella figura amada se le hacia mas ajena, distante. No se iba a permitir olvidar, lo mejor de su vida había sido el amor que juntos construyeron, y a pesar de aquel inexistente adiós solo seguía sintiendo amor y solamente amor por ella.
Se levantó, después de tantos días sin siquiera casi respirar y sintió de repente como si todos sus músculos no le pertenecieran, se detuvo unos segundos para recuperar la movilidad. Se asomó hacia el balcón, en el suelo se encontraba escrito el nombre de ella. Recordaba aquella vez cuando le había prometido que el tiempo nunca borraría ese nombre de su corazón. Se detuvo solo para permitirle a la única lagrima que tuvo el valor de asomarse recorrer su mejilla para caer solitaria al suelo. Luego se arrojó, en la oscura noche, hacia la vacía calle.
Y él prefirió morir antes de olvidar. Y ella prefirió partir antes de decir adiós.      








Son tan mías que no me pertenecen.... ojala gusten.....





4 comentarios:

Mar dijo...

Hola!
Qué bien que escribís, que bueno que lo compartas, me hizo recordar una historia que tuve con alguien hace mucho.
Te sigo.

JanusM dijo...

Mar.
me gusta que te guste, gracias por el halago aunque no comparto, pero gracias igual.
yo también te sigo...
Gracias y besos!

Mar dijo...

Che, no me molestó para nada lo que escribiste, al contrario.
Acá en Uruguay, en estas elecciones tuvimos la posibilidad de anular la ley de Caducidad, que perdona a los militares que cometieron crímenes en la dictadura, dejándolos impunes. Es cierto lo que decís, que siempre se habla de todas las atrocidades que hicieron los militares, y que no se habla de los crímenes de los guerrilleros, pero sabés qué, acá los tupamaros pagaron lo que hicieron, sin ir más lejos, el Pepe Mujica (candidato a la presidencia por el Frente Amplio en estas elecciones) estuvo 15 años preso, junto con los otros dirigentes tupamaros.
No te miento si te digo que me da vergüenza vivir en un país donde no se defienden los derechos humanos y sí la impunidad... un pueblo como éste, ¿qué se merece?. Un pueblo que olvida su pasado, está condenado a revivirlo, dicen. Creo además, que las heridas que provocó la dictadura en mi país siguen abiertas, y que derogar esa ley (que además es inconstitucional) en gran parte era para cerrar una etapa muy dolorosa, y también para evitar que vuelva a suceder.
La gente que no votó se lavó las manos, se cagó en los 172 desaparecidos de nuestro país, "para qué revolver el pasado, si pasó hace 40 años", decían algunos. Me da mucha pena, bronca, impotencia... pero, qué le vas a hacer, por suerte vivo en plena democracia y el pueblo eligió esto, así que hay que aceptarlo.
Gracias por tu comentario, un beso!

vik dijo...

"Y ella prefirió partir antes de decir adiós."

Me fascinó el texto.

Te felicito =)